CAPÍTULO 6
«¡Este hombre..!» piensa la latina con una sonrisa en los labios cuando le ve alejarse.
De vez en cuando, Magnus el cantante gira la cabeza hacia atrás y mira a Claudia pero ella ya no está allí.
La morena, que habla un perfecto e impecable inglés, llama a sus compañeras de trabajo con las que ha quedado en una cafetería cercana para ultimar los detalles de lo que harán esa tarde. Ya se están retrasando un poco aunque teniendo en cuenta como está el tráfico algunos días y en algunas zonas de la ciudad es normal que se retrasen. Por eso ella no siempre saca su automóvil para ir a trabajar. Algunos días prefiere el transporte público, sobre todo los días que tiene un evento en un sitio y hora determinados.
Es un trabajo tan poco tradicional del que la gente desconfía, además los errores cometidos por otras personas, años atrás, pone a la gente en guardia. A ellas les toca restaurar la fe en ese sistema de trabajo. Un sistema que te da la libertad de tener control sobre lo que haces pero que requiere trabajo, mucho trabajo, esfuerzo y constancia.
Claudia sonríe de manera involuntaria e instintiva al recordar a Magnus. Es algo que no puede evitar. Sus miradas la ponen nerviosa y no sabe porque.
Es tan educado...
Aunque a veces la sorprende con algo que no espera como el beso en la mejilla que le dio hace un rato. Y ya es la segunda vez que lo hace desde que lo conoce.
«Ese hombre tiene que haber sido un peligro toda su vida porque es un seductor nato. Y tú Claudia no deberías dejarte impresionar por un hombre así.» «En realidad no deberías dejarte impresionar por ninguno.» «El otro idiota se rió de ti y tal vez Magnus sea peor que él.» «Es cantante y se dice ¡que los artistas..! «Pero ¿por qué este hombre te hace reaccionar así?»
El cantante revisa su correo electrónico antes de llegar junto a sus compañeros de banda y sonríe. Allí se encuentran las fotos que esa hermosa mujer y él se tomaron un rato antes con la pareja que conocieron en la cafetería. Dos personas encantadoras y muy enamoradas. La gente no apostaba por ellos por la diferencia de edad y eran más crueles con ella por ser mayor que él. El machismo de siempre porque cuando es al revés los hombres no son tan criticados.
No se cansa de mirar esas fotos, sobre todo teniendo a Claudia junto a él. Esa mujer le hace sonreír como un idiota aunque el día que ambos se conocieron Marcus no sonrío, estaba demasiado impresionado con la belleza morena de labios provocativos y cuerpo sensual que tenía delante.
Sin duda la mujer más bonita que ha visto nunca.
Claudia, entretanto se mira al espejo para controlar que todo en su imagen esté bien pero ve algo que no le gusta.
—Creo que es hora de un cambio. —comenta la morena al mirarse en su espejo de mano.
Luego la joven manda un WhatsApp a sus compañeras de trabajo.
—Yo también me voy a retrasar, tengo algo que hacer.
Enseguida en el chat del grupo comienzan a aparecer los emoticones del pulgar hacia arriba.
Claudia se aleja de allí y entra en un local cercano.
—¿Me pueden atender ahora? —pregunta la morena.
Una de las trabajadoras del local mira su agenda.
—Sí. Precisamente alguien acaba de anular la cita que tenía a esta hora. —le sonríe la muchacha. —Ven por acá y siéntate. Enseguida te atiendo.
La morena la sonríe.
No muy lejos de allí, Magnus llega al lugar en el que ha quedado con sus compañeros de banda y todos se funden en un cariñoso abrazo. A todos los une una amistad muy especial desde hace más de treinta años. La amistad entre ambos desde que eran muy jóvenes es fuerte y de verdad y está muy por encima incluso del amor que todos ellos por la música rock. Y aunque Magnus es el único de ellos que ha seguido en activo en el mundo de la música, al menos de manera oficial, todos ellos siguen amando el rock y de vez en cuando toman sus instrumentos recordando canciones que antaño tocaban en recintos grandes, abarrotados en conciertos exitosos y memorables. Tuvieron alguna época de menos éxito por la incursión de nuevos estilos de música pero sus composiciones musicales seguían siendo indispensables e insustituibles para sus fans que a pesar del tiempo las seguían escuchando. Pero no se rindieron y siguieron al pie del cañón.
Cuando las ventas comenzaron a descender a consecuencia de esa nueva música que estaba inundando el mercado musical su discográfica se olvidó de ellos. El resto de la banda frustrados decidieron poner punto y final a la carrera musical del grupo.
Desde entonces tienen vidas normales y han tenido que adaptarse, ganarse la vida de otra manera, como lo hacen la mayor parte de los mortales.
Magnus ha sido el único que ha seguido en el mundo de la música. Se negaba a renunciar, aunque a veces se sentía frustrado por lograr lo que se había propuesto. Magnus, que cuando quiere puede ser muy terco y cabezota, siguió en la lucha, y ha logrado volver a conquistar a la gente.
Lejos de allí, uno de esos programas de prensa del corazón aprovechando la estancia del rockero en el país hablan sobre él y emiten unas imágenes tomadas hace unos días en Suecia. Se han traslado hasta allí buscando a la antigua prometida de Magnus y cuando dieron con ella la abordaron por la calle acosándola a preguntas.
La mujer está atravesando un mal momento en su vida porque su marido acaba de morir hace un mes por culpa de un repentino ataque al corazón.
—Ahora que es viuda ¿piensa volver a los brazos de su antiguo prometido, el cantante Magnus? —pregunta unos de los periodistas.
La mujer lo fulmina con la mirada.
—Déjenme en paz. —les exige ella.
Una de las periodistas del programa del corazón crítica la actitud de la antigua novia del rockero.
—No hacía falta ser tan desagradable. Los periodistas sólo hacemos nuestro trabajo. Como ven la antigua prometida no niega la posibilidad de una reconciliación con el músico sueco.
En la cafetería, Magnus y sus amigos hablan de sus vidas. Es un local mexicano afincado en Estados Unidos en el que se come comida típica del país latino mientras suena música, a veces con hilo musical, en otras ocasiones con cantantes en directo.
Cerca de allí, las compañeras de trabajo de Claudia llegan al punto de encuentro y buscan donde sentarse mientras sacan sus dispositivos electrónicos y revisan unos informes.
Diez minutos más tarde Claudia entra por la puerta y sus compañeras se sorprenden al ver el nuevo look de la latina.
—¡Claudia, estás guapísima! —exclama una de ellas.
Alguien se gira al escuchar el nombre de Claudia. Magnus sonríe al verla de nuevo. Parece que la vida se empeña en hacerlos coincidir de nuevo.
Al sueco le sorprende el cambio de imagen de Claudia. Ama el pelo largo de una mujer pero esa mujer está hermosa con ese corte de pelo.
Y con lo que sea.
Ella se sorprende al verle allí y le sonríe.
Cuando Magnus vuelve a mirar a sus compañeros estos le miran sonriendo.
—¿Es ella? —pregunta uno de sus amigos de toda la vida.
—Seguro que lo es. Mírale la cara de tonto que ha puesto en cuando la vio.
Todos se ríen.
Magnus se siente algo avergonzado por esos comentarios.
—A cualquier hombre se le pondría esa cara con una mujer así.
En ese momento el dueño del local habla a sus clientes.
—Llegó el momento de bailar. ¿Alguien que quiera bailar al ritmo de una canción de Original Banda El Limón que ya están preparados para cantar. ¿Qué tema vais a cantar?
—Hasta mi Último Día. —responde uno de los integrantes de la numerosa banda mexicana.
—Gracias. Pues ya saben, señores clientes, este es el momento de bailar si quieren antes de comenzar a comer.
Los compañeros del sueco animan al cantante.
—Vamos. Invita a esa mujer a bailar. —propone uno de ellos a Magnus.
—Olvídalo, amigo. Magnus es demasiado tímido para...
El sueco no puede acabar la frase porque en ese momento el vocalista se acaba de levantar en dirección a Claudia. Las compañeras de trabajo de la latina se sorprenden al ver allí a Magnus mirando a su amiga y tendiéndole la mano. Ella se gira la ve y se levanta, le da la mano y le sigue. Sus amigas la miran sin entender. La mujer no hace esas cosas, no se va con un desconocido a las primeras de cambio.
El cantante la lleva a un rincón cerca de la banda, posa una de sus manos sobre la cintura de la latina y con la otra toma una de sus manos. Ambos comienzan a moverse al ritmo de la música. Mientras la canción suena en las mentes de ambos comienzan a reproducirse las imágenes de sus encuentros desde el momento en que se conocieron hasta ese instante en el bailan. Se miran a los ojos fijamente y en silencio desviando la mirada de vez en cuando hacia sus respectivos labios y él le acaricia el rostro con profunda ternura.

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